1992

Announcement Date: agosto 5, 1992

Conoce en la Ciudad de México a Armando Morales.

«En su visita a la Ciudad de México tuve un encuentro fortuito en el Museo Rufino Tamayo. Él exponía unos cuadros en los que aparecían personajes marinos, viajeros. Había una gran reflexión sobre la luz. Pintura con oficio. Llegué a la conferencia y yo, sin saber que él era Armando Morales comencé a platicar con él. Yo había escuchado por la radio una conferencia suya. Fue un encuentro que influyó mucho en mí, y en lo que habría de ser mi trabajo. De él aprendí el universo infinito de lo que es la pintura. Entendí de una manera personal el proceso que experimenta el creador, desde la búsqueda hasta el encuentro. Fue un pintor que me mostró, con palabras simples, y de una manera sencilla cómo el trabajo, por sí mismo, te va guiando y simplemente hay que esperar a tener resultados.

Viajó a Nueva York, en donde se dedica a recorrer los museos.

Fui a conocer las grandes telas como si se tratara de grandes señoras a las que tenía que ir a saludar: La Crucifixión de Francis Bacon, Moulin à Chocolat de Marcel Duchamp, La Danza de Henri Matisse y una de las tantas constelaciones de Joan Miró”.