1995

1995

Announcement Date: agosto 5, 1995

Regreso al desierto, de donde nunca debí de haber salido. Mi casa. El septentrión, la tierra del calor seco, me recibía con su cielo estrellado, con sus vacíos, con esas sombras cargadas de luz, con esos atardeceres que son leños en brasas, a medio apagarse. Me di cuenta de lo que era vivir en el desierto: si tú te tomas una agua de papaya y limón en una terraza de la ciudad de Chihuahua te sabe sabrosísima, es como un privilegio. Pero si te la tomas en Yucatán es el paraíso. Y al contrario: si te tomas en Mérida un atole de maíz con piloncillo es una excentricidad, pero si te lo tomas en San Gregorio, Chihuahua, es como llevar el sol en las entrañas. Por eso el paisaje es parte del hombre y determina de muchas maneras su discurso y sus acentos más íntimos. Por lo demás, también me esperaban sorpresas desagradables: encontré una ciudad de Chihuahua aún más destruida de la que yo había dejado, donde ya no existían los muros, las puertas, las ventanas de madera vetusta que yo había dejado unos pocos años atrás”.

Organiza una exposición titulada “Ida y vuelta”, un resumen gráfico de su experiencia brasileña.